Mi primer contacto con Albert Eyde fue como estudiante en su clase de Comunicación Intercultural en la UEES. Entonces recuerdo haber aprovechado cualquier oportunidad para poder conversar con él fuera del entorno académico. A pesar de sus años, o debería decir gracias a sus años, había desarrollado una juventud de espíritu envidiable, y siempre fue una guía muy valiosa en decisiones importantes en mi vida; tanto en el aspecto académico, como en lo profesional y también personal.
Albert tuvo la gran responsabilidad, así como la dicha, de influir en la vida de muchas personas: como educador y como administrador de varias instituciones educativas de Guayaquil, influenciando sobre varias generaciones de estudiantes del Colegio Americano, el Brookdale Comunity College y la Universidad Espíritu Santo; que ha perdido a uno de sus mas destacados líderes e ideólogos.
En lo personal, mi ultima charla con Albert debió ser un hasta luego de dos años; gracias a su recomendación personal y su consejo obtuve la oportunidad de acceder a la Beca Fulbright, que me permite estudiar actualmente en Estados Unidos. En esa charla no pude sospechar que sería el último abrazo que recibiría de el, así como las últimas palabras de aliento y confianza en que todo saldría mejor de que habíamos planificado.
A lo largo de nuestras vidas existe un puñado de personas que nos ayudan a determinar quienes somos, lo que queremos lograr y nos dan un testimonio de valores con sus propias vidas. Puedo decir con orgullo que Albert Eyde fue una de esas personas, y que extrañaré mucho su guía y amistad. Los que creemos en una vida más allá de la muerte esperamos que su alma encuentre descanso eterno, y para los que podamos tener alguna duda al respecto de la existencia de un más allá, nos queda la alegría de saber sigue vivo en “el corazón de los amigos, que es el paraíso de los ateos”.

3 comentarios:
Bellas palabras, hermano lobo. Supongo que cuando un formador de personas ha hecho un buen trabajo, como Albert, siempre queda alguien para plasmar su legado, como tu lo has hecho en este post. Salud, al la memoria de Albert.
Albert: Hombre especial, mitad gringo típico,mitad latino endémico, con un corazón de niño grande. Su mayor pasión la interculturalidad, su mejor legado la paz de espíritu. Que haya paz en su tumba - Roberto Paez
Very nice words. Thank you for remembering my dad.
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